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¿Por qué Jesús dijo: «Vete, y no peques más» si es imposible?

La Verdad Ahora
Escrito por La Verdad Ahora

Se han formulado muchas explicaciones diferentes, con distintos grados de ridiculez. Algunos dicen que Jesús quiso decir esto de la misma forma que un padre le dice a su hijo que deje de morderse las uñas – con la esperanza que dejará de hacerlo, pero sin una expectativa realista que en realidad va a suceder así como así y sin más preámbulos. Otros son de la opinión que Jesús fue sarcástico, y que le pidió a la mujer irse y no pecar más porque quería revelar a un puñado de fariseos. Pareciera que todos tienen una explicación para este verso, unas más elaboradas y absurdas que otras. Casi nadie se atreve a ver este verso de esta manera: ¿Qué tal si Jesús quiso decir lo que dijo?

¿Qué significa no pecar más?

¿Qué tal si ese «vete, y no peques más» en realidad es un mandamiento para dejar de vivir en el pecado? ¿Es posible? ¿Qué quiso decir Jesús? Juan después de todo, escribe que somos mentirosos si decimos que no tenemos pecado. (1 Juan 1,8)

Los versos en Santiago 1, 14-15 dan una clara descripción de este pecado que todos tenemos. «Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.»

Tener pecado en nuestro cuerpo no significa que tenemos que ceder ante este tipo de tentaciones.

El pecado vive en todos nosotros. Después de todo son nuestros propios deseos los que nos atraen y seducen. Eso es también lo que quiere decir Juan cuando escribe que tenemos pecado. Pero tener pecado en nuestro cuerpo no significa que tenemos que ceder ante este tipo de tentaciones. Es sólo cuando el deseo se consuma que cometemos pecado. En otras palabras, es sólo cuando estoy de acuerdo con los pensamientos y tentaciones que se presentan que he pecado.

Así que cuando Jesús dice: «vete, y no peques más», no espera que esta mujer solamente se libere de su carne y nunca más vuelva a caer en la tentación. También le dice que diga no al pecado que habita en ella y detenga el deseo para que no sea concebido; es decir detenga la tentación para que no se convierta en pecado.

¿Y no es este el mismo mandamiento que nos da al resto de nosotros?

El poder de la cruz

¿Jesús mismo no es quien nos dice: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame»? (Lucas 9, 23) ¿Qué otra cosa más quiere decir sino que debemos negar los pensamientos y deseos que nos atraen y seducen, y que debemos tomar nuestra cruz y hacer morir estos pensamientos antes que se conviertan en pecado? De este modo seguimos el ejemplo de Jesús en que somos tentados pero sin pecado. (Hebreos 4, 15)

Seguimos el ejemplo de Jesús en que somos tentados pero sin pecado.

Tomar nuestra cruz – es la clave. Si hacemos esto – no dejamos que estos deseos se conviertan en pecado – entonces seguimos a Jesús, justamente como nos mandó. Entonces cumplimos con el mandamiento que dice «vete, y no peques más.»

«Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.» Romanos 8,13

«Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.» Colosenses 3,5

«Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.» Gálatas 5,24

Es claro que para ser de Cristo, entonces debemos hacer exactamente todo esto. «Si me amáis, guardad mis mandamientos» Juan 14,15.

¿Es posible?

Cuando tratamos de vivir esta vida en victoria sobre el pecado rápidamente descubrimos que es más fácil decirlo que hacerlo. A pesar de nuestras buenas intenciones caemos una y otra vez.

«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.» Gálatas 5,16. La clave es andar en el Espíritu. Y andar en el Espíritu significa ser obedientes al Espíritu. Si hacemos esto, entonces está escrito claramente lo que sucede. Sucede que no satisfacemos los deseos de la carne. Y si no satisfacemos los deseos de la carne – por lo tanto, la tentación a pecar – ¡entonces no hemos pecado!

Andar en el Espíritu significa ser obedientes al Espíritu.

Es fácil encontrar una serie de razones de por qué es imposible ir y no pecar más. Uno puede pensar que Jesús le hablaba especialmente a esta mujer, y específicamente sobre adulterio. Uno puede decir que Jesús dijo eso sólo para enseñarles a los fariseos una lección y que nunca quiso decir lo que dijo. Uno puede decir que lo dijo como una exhortación sobre solamente hacer nuestro mejor esfuerzo hasta que lo inevitable ocurra, es decir caer.

Pero el hecho es que Jesús no quiso decir ninguna de estas cosas.

Lo que dijo fue: «vete, y no peques más.» Y por mi parte estoy convencido de que Jesús quiso decir lo que dijo. Imagínate por un momento que Jesús sabía con exactitud cómo se iban a desarrollar las cosas. Imagínate que sabía que sus palabras se iban a escribir, compartir y predicar entre los creyentes 2000 años después de este hecho.

Imagínate que eligió decir, «vete, y no peques más», porque lo que pensaba era que íbamos a hacerlo y no pecar más. Nunca más. Ni siquiera una vez. Y no lo pensó solamente por esta única mujer, y justo esa situación, sino que pensó en todos nosotros. En todos sus creyentes.

Imagínate que eligió decir, «vete, y no peques más», porque lo que pensaba era que íbamos a hacerlo y no pecar más.

La idea no es que la Biblia se comparta, investigue, explique e interprete. La idea es que la leamos y la obedezcamos. ¿Qué es lo que está escrito? Es justamente lo que pensaba y quería decir. La Biblia es la Palabra de Dios, escrita por personas temerosas que fueron inspiradas por Dios. No hay nada ahí que no tenga que estar ahí. Dios sabía lo que hacía. Confío plenamente en Él.

¿Y tú?

Fuente: www.brunstad.org/

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